LA FÁBRICA

Opinión 31/05/2021 Por Lautaro Costa
Con la aparición de la energía hidráulica a los procedimientos industriales, surgieron las fábricas. En las fábricas se reunió en un espacio limitado a una gran cantidad de trabajadores, que hacían uso de diversas máquinas, cuyo número no paró de crecer. 
Politica--850x400

Confucio escribió “dale un pescado a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá siempre”. En este país que tanto amo, hay un pescado por día para el 75% de la población y con eso el gobierno paga a esos conciudadanos para ser rehén, para que dependan siempre de ellos. Tan así es, que a por lo menos tres generaciones, no se les enseñó lo que es producir y trabajar. Lo peor, los niños que crecen con esas generaciones, no vieron hasta ahora ni a sus madres, ni a sus padres trabajar, o darles el modelo y transmitirles la cultura del trabajo.

En Argentina con el devenir de las políticas aplicadas por los K y ahora Alberto Fernández, en este país reina el modelo Keynesiano. El keynesianismo se basa en el intervencionismo del Estado, su política económica consiste en aumentar el gasto público para estimular la demanda agregada y así aumentar (supuestamente), la producción, la inversión y el empleo. El principal postulado de la teoría de Keynes es que la demanda agregada, (la sumatoria del gasto de los hogares, las empresas y el gobierno), es el motor más importante de una economía. Keynes sostenía asimismo que el libre mercado carece de mecanismos de auto-equilibrio que lleven al pleno empleo. Por eso este modelo utiliza mucho los instrumentos de la política fiscal, principalmente. El gasto público, es decir, la cantidad de dinero que invierte el Estado para el cumplimiento de sus funciones. Los impuestos, aquellos tributos a través de los cuales se obtiene la mayoría de ingresos públicos. La teoría de Keynes supone que el consumo depende del nivel de ingreso corriente (presente) del individuo (Keynes, 1976). Esta hipótesis conocida como hipótesis del ingreso absoluto, expone que cuando aumenta el ingreso corriente, los consumidores responden gastando más en la adquisición de bienes y servicios. El problema que existe con ese modelo, es que en este País, con tantos impuestos, con el peso devaluado a su máximo histórico y haciendo crecer el gasto público, encerrando a los que producen, ¿Cómo se pagan los sueldos y cómo se recauda?, no podemos todos depender del Estado. Lamentablemente, los políticos hacen de la distribución de dadivas y ayudas sociales sus principales herramientas para crear una fábrica. Una fábrica de pobres.

El INDEC el 18/05, precisó que sin un ingreso mensual de $63.000, una familia tipo en la Argentina, es considerada pobre. La canasta básica total (CBT), que define el umbral de la pobreza, se encareció un 47,8%, y ¿Cómo hace la gente si no trabaja? Mayor es el impacto de la suba en los precios si se analiza la evolución de la canasta básica alimentaria (CBA), que marca la línea de la indigencia. El mes pasado, se encareció un 3,9% y llegó a $26.677 para la misma familia tipo. En otras palabras, un hogar de cuatro integrantes que no percibe ese ingreso mensual es considerada indigente. El gobierno vuelve aplicar la misma receta y el haber jubilatorio mínimo a partir de junio de 2021 se ubicará en $ 23.064,70. Por su parte, el haber máximo aumentará a $ 155.203,65, mientras que la Asignación por Hijo y la Asignación por Embarazo también subirán a $ 4.504 pesos. Este es el segundo aumento trimestral de cuatro en el año, con un bono de $ 15000. Es decir, aumenta el gasto público. Pero lo que más duele, es que el gobierno no arriesgue un cambio de rumbo. 

Si, vos estimado lector, que lees esta nota no lo imaginas como puede ser, fíjate en lo que se hace en el Valle, por ejemplo. No hay actividades privadas, no hay fabricas, no hay opciones más que los contratos de hambre que el Municipio otorga y siempre y cuando le caigas bien al jefe. Pero eso no es el tema esta vez, se trata de algo serio, específico y triste. 

Los argentinos, por historia y por respeto a nosotros mismos, nos merecemos otra política de estado.

¿El Estado debe estar presente? ¡Claro que si!, pero con políticas que los ciudadanos no dependamos de idearios subyugantes. Esos idearios hacen esclavos de esta era moderna, con la necesidad de sobrevivir solamente, sin derecho y oportunidad de crecer. 

Ya es momento de decir basta. Mucho más cuando los datos del INDEC dicen que la inflación es imparable, cuando el mismo organismo dice que el 54% de los Argentinos vive en la pobreza. Cuando la UBA dice que la educación a esta altura del año existe un 35% de deserción escolar. ¡Basta de relatos muchachos!

Un prócer sanjuanino, no aceptaba que nuestro país no tuviera gente estudiando. Para Domingo Faustino Sarmiento, la educación debía ser publica, gratuita y común, y la misma para niñas y niños. Algo que no era la norma en el mundo de la época, en el cual la mujer solía ser relegada en todos los ámbitos de la sociedad. La gran preocupación de Sarmiento, la tarea a la que consagró toda su vida, fue educar al pueblo, al conjunto de la población argentina, para elevar su espíritu, mejorar su situación económica y, con ello, favorecer el desarrollo de una nación libre y soberana. Sarmiento pensaba que el gran problema de la Argentina era el dilema entre la civilización y la barbarie. Como muchos pensadores de su época, entendía que la civilización se identificaba con la ciudad, con lo urbano, lo que estaba en contacto con lo europeo, o sea lo que para ellos era el progreso. La educación tuvo un papel central en la construcción de la Nación, considerada una herramienta esencial para hacer del país una república. Y hoy, en nombre de la pandemia, en honor de las TIC, NO HAY CLASES PRESENCIALES. Se pelean los políticos si clases si, o si clases no. La gente hace movilizaciones para que los niños vayan a la escuela y los políticos del gobierno, dicen que son opositores. Increíble, pero cierto.

Cuando le di el nombre a esta nota, lo hice luego de reunir todos los datos y de leer opiniones de muchos especialistas, varios medios de comunicación, provinciales y nacionales. Cuando le di el nombre a la nota, asumí que los Argentinos vamos camino a la tristeza o la bronca. Principalmente por la carencia de sentido común de los políticos que nos gobiernan. Ya no queremos el pescado diario.

Cuando le di nombre a esta nota me pregunté, ¿Cuándo nos enseñarán a pescar?.

Te puede interesar