LA GOTA

Opinión 28/09/2020 Por Lautaro Costa
El docente en esta situación trabaja a destajo y sólo recibe un magro salario y nada de reconocimiento, en ninguna de sus figuras.
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Imagen ilustrativa

En el lenguaje coloquial, se dice que una cosa es el colmo cuando llega a una instancia o un estado que no puede superarse, o que razonablemente no debería superarse. 

En San Juan, se produjo un colmo, la gota que rebalsó el recipiente, porque el Ministro de Educación de San Juan, el 25/9/2020 dijo, “Los docentes ayudan a la esencialidad, pero no son esenciales”. Las declaraciones del ministro se dan a pocas horas de retomar las reuniones paritarias y obviamente  usando su titulo de jefe. Los docentes ahora no esperan, les exigen a sus representantes gremiales, que repudien las declaraciones del Jefe del Ministerio de Educación y que no solo hagan la notita administrativa famélica, si no, que públicamente se expresen y rápido.

En  varios medios Edgardo Zablotsky  de la Academia Nacional de Educación y Rector de UCEMA, escribió  “Si se declaró a Internet servicio público esencial, ¿Por qué no a la educación?”, reproduciendo brevemente, un segmento de esa nota donde el  Rector, escribe: ”El Gobierno declaró el 21 de agosto, a través del DNU 690/2020, “servicios públicos esenciales y estratégicos en competencia a la telefonía celular y fija, Internet y la televisión paga”. Pero no pensó jamás que la educación es, por su naturaleza, un servicio público esencial. Esa nota que leí, me trajeron a pensar en los colmos. 

Ahora, ¿Qué dicen los docentes? Los docentes, todos los respetables docentes, han sido ofendidos, vapuleadas sus tareas y su vocación. Y sus reacciones, van por fuera de su creencia política partidaria, sus reacciones, son genuinas y van de la mano de su orgullo como docentes.

Hay en circulación en todas las redes sociales, distintos mensajes de repudio a las palabras del Jefe de educación, en donde resaltan que siempre el docente y la educación son esenciales.
Y saben por qué? Porque lo es. En esos mensajes manifestados por muchísimos docentes en las redes, puede percibirse el sabor amargo y el grado de ofensa recibida, ya que ellos saben que su tarea es esencial. Y lo es cuando cumplen en tiempo y forma con la presentación de guías, informes, planillas, evidencias y registros de que los alumnos están realizando las propuestas, o cuando deben cumplir tareas del Ministerio de Desarrollo Social, (preferentemente político y no educativo), entregando ayudas sociales, que por la etapa especial hace falta colaborar.

Es esencial, cuando a cualquier hora del día, cualquier día de la semana, está en contacto con sus alumnos y las familias; cuando entre pares, se apoyan y ayudan porque no todos son especialistas en cuanto al manejo de los recursos tecnológicos; son esenciales porque aún sabiendo que hay líneas de capacitaciones que solo responden  a cuestiones políticas partidarias, hacen un esfuerzo gigantesco para que las población de los padres puedan acompañar esas ideas; son esenciales porque se contienen emocional y psicológicamente, logrando salir adelante en equipo.

El docente es esencial, cuando debe escuchar a cada mamá contarles la situación por la que cada familia está atravesada. Los docentes son esenciales, cuando siendo mamá o papá, ama de casa y teniendo otras responsabilidades ineludibles que se entrelazan con sus ejercicios como docente y fuera del horario de trabajo, responden a cualquier demanda laboral del sistema educativo, (presión ineludible de supervisores y directores), O es esencialmente necesario, cuando la computadora se le rompió y sus temores a perder sus planificaciones lo ponen en estado de terror y cuando su teléfono se convierte en su material didáctico y debe aprender a usar Apps, programas y demás para que la presentación de las consignas sea más atractiva para sus alumnos, aunque el Ministro se tomó cinco años hablando de las mejoras de las conectividades y nunca se hizo nada. 

De los Ríos que también es docente, debería recordar por ética, que cuando no era Ministro, debió sostener el funcionamiento de la escuela donde ejerce como director, porque es una obligación moral y esencial sostener a la educación. Hoy que es funcionario, cargo para el que quizás, ni debe haber militado jamás en el partido que gobierna, minimiza la tarea de los docentes y al ser jefe, se cree tener el derecho de tratar a los demás como quiera y en contra de su propia vocación. 

Al Señor Ministro, Señor Gobernador,  ya va siendo hora que le permita quedarse en su casa, porque para jefe encontrará a cualquiera, pero conductor y líder, (que lo debería ser porque la cartera de educación del gobierno provincial es quien lidera las decisiones políticas de la conducción del gobierno escolar), ha demostrado que no está a la altura de las circunstancias y así demuestra una vez más, que líder y conductor no lo es cualquiera. Ha dado demasiadas muestras en cuanto al manejo de la administración, de las decisiones pedagógicas y de las decisiones en la elección de las capacitaciones y equipos técnicos, que  no tiene un criterio nivelado y concreto. Mandó a la trinchera a los docentes de las escuelas rurales sin contemplaciones y exponiendo a todos a este fantasma que nos azota. Regala cargos de secretarías sin criterio y acomoda a los amigos inflando gastos del sistema, que bien podrían ocuparse en otras necesidades básicas del docente y las escuelas, como por ejemplo, las protecciones para el personal de servicio generales que en plena pandemia debieron trabajar sin protecciones.

Asimismo, Señor Gobernador no se olvide, que del salario magro de los docente que no son esenciales para el Ministro, sostienen el sistema educativo pagando abono e internet para mantener el vínculo con los chicos, llamando a quienes no se comunican o yendo a ver aquellos que no tienen acceso, para darles las guías, o pintando sus aulas, pisos y paredes con su dinero, porque las oficinas encargadas se llenan de expedientes y jamás se dignan en responder. Esas personas son docentes y son esenciales dentro y fuera de la escuela. 

Y entiendo, que quizás el Ministro no actuó solo y tal vez recibió orden de arriba. Por ese motivo, me permito preguntarle a ambos, Gobernador y Ministro, ¿Ustedes enarbolan la bandera de la justicia social en las campañas políticas, para ser los Jefes o representantes? 

Entonces, a lo suyo señores, porque la patria y sus conciudadanos le están reclamando que dejen de ser Jefes y sean dignos representantes. Para eso, se les paga… Jefes.

  Lautaro Costa

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