De un coqueteo en Instagram a un chantaje millonario: imputan a una sanjuanina por extorsión
Lo que comenzó a fines de abril como un coqueteo virtual y el envío de videos efímeros a cambio de dinero, se transformó en una auténtica pesadilla financiera y psicológica para un sanjuanino. Este miércoles, la Justicia formalizó la investigación contra Natalia Verónica Genovese, una mujer de 32 años oriunda de Rivadavia, acusada de orquestar un elaborado chantaje que despojó a la víctima de millones de pesos.
El caso, investigado por el fiscal Roberto Ginsberg de la UFI Delitos Especiales, destapa un modus operandi calculador. La historia entre el denunciante y Genovese comenzó por Instagram. En una primera etapa, la relación se basó en el intercambio de videos de visualización única que la mujer le enviaba, por los cuales el hombre llegó a transferirle, desde su cuenta de Mercado Pago a un banco BBVA, una suma cercana a los 2 millones de pesos en concepto de "regalos".
Sin embargo, el chantaje no tardó en asomar. El primer golpe extorsivo llegó a través de un mensaje de Instagram, donde una persona que decía ser la "pareja" de Genovese le advirtió al hombre que se había enterado de todo. Bajo la amenaza de ir a buscarlo, le exigió 150.000 pesos, suma que la víctima pagó por temor.
Tras este episodio, la propia Genovese reapareció. Le pidió disculpas por el mal momento, le prometió un encuentro físico y, apelando a su confianza, le solicitó ayuda económica. Convencido, el hombre accedió y ambos realizaron un viaje a la provincia de Mendoza. Lo que parecía una reconciliación era, en realidad, la preparación de la trampa final: tras el viaje, la imputada le envió un video íntimo de ambos grabado durante la estadía en la vecina provincia.
Con esa prueba en su poder, Genovese exigió 2,5 millones de pesos, amenazando con presentarse directamente en el domicilio del hombre si no cumplía. Acorralado, la víctima tuvo que solicitar préstamos para realizar dos transferencias bancarias, suplicándole que no lo molestara más.
Lejos de detenerse, la extorsión escaló a un nivel más oscuro. La mujer volvió a exigir otros 2 millones de pesos, esta vez asegurando que ya había contactado por redes sociales a la hija del denunciante. A esta presión se sumó una supuesta "prima" de la acusada, quien también comenzó a hostigarlo para exigirle el dinero, mientras que Genovese continuaba el asedio a través de correos electrónicos. Quebrado por la situación, el hombre decidió confesarle todo a su familia y, el 24 de junio de este año, radicó la denuncia penal.
Un antecedente que no prosperó
Durante la audiencia, se hizo hincapié en un detalle no menor que el historial de Genovese. En el año 2025, otro hombre se presentó ante la Justicia para denunciarla exactamente por el mismo delito de chantaje. Sin embargo, en aquella oportunidad, la UFI Delitos Especiales no logró recolectar elementos probatorios suficientes para imputarle el delito, por lo que esa causa terminó siendo archivada.
Esta vez, la evidencia digital fue contundente. El 22 de julio de 2026, la Justicia ordenó una serie de allanamientos que culminaron con el secuestro de dispositivos electrónicos pertenecientes a Genovese y a su prima. El 29 de julio, las pericias informáticas arrojaron resultados positivos, confirmando el hallazgo de los correos electrónicos extorsivos y el registro de las millonarias transferencias bancarias.
Con todas las cartas sobre la mesa, el Juez de Garantías, Diego Sanz, dio por formalizada la investigación preparatoria contra Natalia Genovese por el delito de chantaje en perjuicio del denunciante.
Durante la audiencia, en la que la imputada estuvo asistida por el ayudante de la defensoría oficial, Maximiliano Vedia, el magistrado dictó un plazo de 6 meses de investigación. Además, le impuso estrictas reglas de conducta: Genovese deberá someterse al proceso judicial sin entorpecerlo, tendrá que presentarse una vez por mes en la comisaría más cercana a su domicilio en Rivadavia, y se le dictó una prohibición absoluta de acercamiento y cualquier tipo de contacto con la víctima.