Bullrich faltó al gabinete y profundizó su distancia con Milei
Patricia Bullrich no asistió a la reunión de gabinete encabezada por Javier Milei y profundizó la tensión interna en el oficialismo. La ausencia se produjo horas después de que la ministra cuestionara públicamente al Presidente por sus dichos contra periodistas. Según fuentes del entorno de la jefa del bloque de La Libertad Avanza, citadas por LPO, “no tenía ganas de ir”.
El faltazo se conoció luego de que Bullrich saliera a responderle a Milei por lo que consideró un exceso en sus expresiones. En una entrevista con LN+, afirmó: “Las críticas se contestan con argumentos. Mi responsabilidad es marcar que cuando una palabra cruza un límite, como esto de quemar en la hoguera”. La frase aludió a la amenaza presidencial contra periodistas y marcó un nuevo contrapunto entre ambos dirigentes.
Antecedentes de la tensión
La semana pasada, la senadora ya había cuestionado afirmaciones económicas de Milei y luego difundió un video de campaña. En el oficialismo interpretan esos movimientos como señales de distanciamiento político, aunque Bullrich mantiene que busca la continuidad del proyecto. Ante consultas sobre una eventual reelección presidencial, responde que debe asegurarse la continuidad de esa línea de gobierno.
De acuerdo con la reconstrucción publicada por LPO, Bullrich no pretende romper con los Milei y, en todo caso, espera que sean ellos quienes la excluyan del espacio. Un dirigente que la conoce sostuvo que “Patricia quiere que la echen, no quiere cargar con el costo de ser la que rompe”, en referencia al antecedente de Chacho Álvarez. Ese episodio sigue siendo una referencia para la dirigencia que analiza el costo político de una renuncia o una ruptura dentro de una coalición de gobierno.
Señales en la Casa Rosada
Mientras se desarrollaba la reunión de gabinete, Milei no hizo referencia pública al desplante de Bullrich y salió al balcón de la Casa Rosada a hacer un “six seven”, expresión asociada a una moda de redes sociales. El Presidente tampoco se pronunció sobre el triunfo de Lula en las elecciones de Brasil, y fue el único mandatario sudamericano que no felicitó al ganador, según el texto original. La secuencia dejó expuesta la distancia política entre el mandatario y una de las figuras más relevantes del oficialismo.
Por el momento, no hubo una señal pública de recomposición entre ambas partes. La reunión de gabinete y la agenda presidencial no incluyeron una aclaración sobre el episodio, por lo que la evolución del vínculo entre Bullrich y Milei sigue siendo una variable a seguir en el corto plazo.