Faraday Future prueba un robot humanoide de 89.900 dólares en Brooklyn

El FF Futurist Standard interactuó con niños y turistas en un ensayo abierto en Estados Unidos. La empresa busca usarlo como niñero, maestro o compañero.

Un robot humanoide de tamaño real, impulsado por inteligencia artificial y diseñado para el cuidado de personas, fue probado en el parque del puente de Brooklyn, en Estados Unidos, donde paseó, cantó, bailó e interactuó con transeúntes en un ensayo de campo a cielo abierto.

El prototipo, llamado FF Futurist Standard, fue desarrollado por la compañía californiana Faraday Future y tiene un precio de 89.900 dólares. Según explicó Hong Rao, director de tecnología de la firma, el autómata atraviesa una etapa de desarrollo en la que necesita contacto con el mundo real para perfeccionar su navegación, sus movimientos y su capacidad de comprensión social.

Características y objetivo
El robot mide casi 1,80 metros y puede hablar en 50 idiomas. La empresa sostiene que el objetivo final es entrenar este tipo de unidades para que puedan operar en hogares como niñeros, en escuelas como maestros o en residencias como compañeros de adultos mayores. La prueba pública buscó observar su desempeño en un entorno abierto y con interacción directa con personas.

Durante la demostración, el autómata cantó para niños, bailó con transeúntes y posó para fotografías junto a un grupo de turistas argentinas frente al horizonte de Manhattan. Esa secuencia mostró el nivel de interacción que la firma intenta desarrollar antes de una eventual utilización en ámbitos domésticos o de asistencia.

Reconversion empresarial
La iniciativa también refleja la reconversión de Faraday Future, una empresa nacida en 2014 dentro de la industria de los vehículos eléctricos que ahora busca posicionarse en la llamada “IA física” y la robótica biónica. Ese giro empresarial amplía su campo de negocios hacia sistemas diseñados para operar en entornos humanos y no solo en movilidad eléctrica.

La exhibición reaviva, además, el debate ético global sobre los riesgos de la inteligencia artificial autónoma, el posible desplazamiento laboral y los límites de la empatía sintética en tareas de cuidado humano. La evolución de estos desarrollos seguirá atada a pruebas en entornos reales, al avance técnico de sus capacidades y a la discusión regulatoria sobre su uso en espacios públicos y privados.