Falla informática y error humano: las claves del choque de trenes en España
Una falla en el sistema informático de seguridad ferroviaria y una presunta autorización errónea desde el centro de control figuran entre las principales hipótesis sobre el choque de dos trenes de alta velocidad en Toledo, España. El saldo preliminar informado por el Servicio de Emergencias de Castilla-La Mancha fue de al menos 69 muertos y más de 100 heridos. El siniestro ocurrió este miércoles a las 8:53, hora local, cerca de la estación de Urda, en la línea que conecta Madrid con Sevilla.
Según la información difundida, una formación de la empresa estatal Renfe impactó a alta velocidad contra la parte trasera de un tren de la operadora Iryo, que estaba detenido sobre las vías. El hecho abrió una investigación para determinar si se cumplieron los protocolos de seguridad previstos para este tipo de contingencias. La secuencia de decisiones adoptadas antes del impacto quedó bajo análisis judicial y técnico.
Caída del sistema El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, explicó que el primer incidente fue la caída del sistema de seguridad ferroviaria LZB, registrada a las 8:30. Esa falla provocó la paralización automática de unos seis trenes en un tramo de 63 kilómetros. Tras la interrupción del sistema automático, el control de la circulación pasó al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif).
Seis minutos después, a las 8:36, los operadores autorizaron al tren AVE de Renfe a reanudar la marcha, pese a que las normas de seguridad mencionadas por las autoridades indicaban que no debía avanzarse con la vía ocupada. Puente cuestionó esa decisión y afirmó que la autorización se tomó en circunstancias que consideró inexplicables. La actuación del personal involucrado quedó incorporada a la investigación para establecer eventuales responsabilidades.
Velocidad y protocolo Uno de los puntos centrales de la pesquisa es la velocidad alcanzada por la formación luego de recibir la autorización para continuar su recorrido. Según los datos difundidos, el tren avanzó durante 25 kilómetros en un lapso de 17 minutos y llegó a circular a hasta 200 kilómetros por hora antes del impacto contra la formación de Iryo. Las pericias deberán precisar si esa circulación se ajustó a los procedimientos vigentes o si hubo incumplimientos.
Las normas de seguridad ferroviaria establecen que, ante una falla informática de estas características, la circulación debe realizarse bajo la modalidad de «marcha a la vista». Ese procedimiento implica avanzar a una velocidad reducida, de hasta 40 kilómetros por hora según la información citada, para que el maquinista pueda detectar obstáculos y frenar a tiempo. La investigación deberá establecer por qué se autorizó la reanudación de la marcha y si se respetaron los protocolos previstos.
Investigación y próximos pasos El operador que autorizó el reinicio de la circulación no fue entrevistado por las autoridades del Ministerio de Transportes debido a las implicancias legales del caso. Su situación quedó supeditada al avance de las pericias judiciales. Mientras tanto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, sostuvo que el país atraviesa jornadas de luto y prometió esclarecer lo ocurrido.
El mandatario aseguró que habrá transparencia en el proceso y dijo que, si se comprueban negligencias o fallas, se actuará con contundencia para reconstruir la confianza en el sistema ferroviario. Las pericias deberán determinar cómo se produjo la secuencia de errores, qué decisiones se tomaron desde el centro de control y si existieron incumplimientos de seguridad que pudieron contribuir a la tragedia.