El festejo que no fue: Rosario Central creyó que era campeón, pero el gol de Boca le arruinó la fiesta

Los jugadores del Canalla celebraron junto a sus hinchas en el Gigante de Arroyito tras recibir una información equivocada sobre el resultado del Xeneize. Se treparon al alambrado y cantaron por el bicampeonato, sin saber que Enner Valencia había marcado el gol que les quitaba el título.

Una de las perlitas más insólitas de la definición del fútbol argentino se vivió este sábado 7 de noviembre en el Gigante de Arroyito. Rosario Central había hecho su parte al derrotar 2 a 0 a Estudiantes de Río Cuarto y, durante algunos minutos, sus jugadores e hinchas creyeron que habían conseguido el bicampeonato de la tabla anual. Sin embargo, la alegría terminó abruptamente cuando se conoció que Boca había marcado un gol agónico frente a Defensa y Justicia.

La confusión generó una escena tan llamativa como inesperada: los futbolistas del Canalla festejaban una consagración que, en realidad, ya se les había escapado de las manos.

Todo comenzó cuando el árbitro Hernán Mastrángelo marcó el final del encuentro en Rosario. Con la victoria asegurada, los protagonistas quedaron pendientes de lo que ocurría en La Bombonera, donde Boca todavía disputaba los últimos minutos frente a Defensa y Justicia.

En ese momento, la información que llegó al estadio rosarino indicaba que el encuentro del Xeneize había finalizado empatado sin goles. Ese resultado, combinado con la victoria de Central y la derrota de Argentinos Juniors, le daba el primer puesto de la tabla anual al conjunto de Arroyito.

Los jugadores de Rosario Central creyeron que eran campeones, pero un gol agónico de Boca les arruinó la fiesta. Foto: captura de video.

Festejos en el alambrado y una alegría que duró poco

Convencidos de que habían conseguido el título, los jugadores de Rosario Central comenzaron a celebrar frente a sus hinchas.

Jáminton Campaz, Elías Verón, Juan Giménez e Ignacio Ovando fueron algunos de los futbolistas que se treparon al alambrado para compartir la alegría con los simpatizantes.

Las tribunas estallaron con cánticos, aplausos y festejos por un supuesto bicampeonato. Durante esos instantes, el Gigante de Arroyito se transformó en el escenario de una celebración que parecía tener todos los condimentos de una nueva conquista.

Sin embargo, había un detalle que todavía desconocían: Boca había convertido sobre el final y el resultado que manejaban en Rosario era incorrecto.