
¡A 13 años del accidente en Valle Fértil! Gioja recordó el día que cambió su vida: “Cada vez que me despierto, agradezco un día más” 🚁💔🙏✨🗓️
INFOVALLEFERTIL INNOVA CJRA trece años del accidente aéreo que estuvo a punto de costarle la vida, José Luis Gioja volvió sobre uno de los episodios más difíciles de su historia personal y política. El exgobernador de San Juan recordó aquel 11 de octubre de 2013, cuando el helicóptero en el que viajaba se precipitó a tierra en Valle Fértil, y contó cómo aquella experiencia modificó su manera de entender el tiempo, la salud, los afectos y las prioridades de la vida.
Lejos de quedarse únicamente en el recuerdo del impacto y las graves lesiones que sufrió, Gioja puso el acento en las enseñanzas que le dejó la recuperación. Aseguró que, después de atravesar una situación límite, aprendió a organizarse mejor, a cuidar su salud y a disfrutar de cada jornada.
“Se disfruta más la vida cuando vos las actuás así, cuando estás al borde y salís bien. Tenés que disfrutar todos los días que tenés, son como de yapa”, expresó al recordar lo sucedido.
El dirigente tenía entonces 62 años y atravesaba una etapa de intensa actividad política. Según contó, el accidente lo obligó a modificar hábitos que hasta ese momento formaban parte de su rutina cotidiana, marcada por las obligaciones y las extensas jornadas de trabajo.
“Me dejó un montón de enseñanzas y experiencias. Empecé a querer más la vida, a quererte más vos, a cuidarte”, sostuvo. En ese sentido, reconoció que antes del siniestro no solía respetar horarios: podía llegar a media tarde sin haber almorzado o permanecer trabajando en su despacho hasta las once de la noche.
Después del accidente, explicó, comenzó a ordenar sus tiempos y a prestar más atención a su bienestar. La posibilidad de recuperar aquello que había perdido durante la internación le permitió valorar de otra manera las actividades cotidianas y los vínculos personales.
“Cuando vos no tenés algo, lo recuperás y lo tenés, lo disfrutás”, resumió.
El viaje a Valle Fértil y los minutos previos al accidente
Al reconstruir las horas anteriores al siniestro, Gioja recordó que había viajado al departamento de Valle Fértil para participar de distintas actividades oficiales. Entre ellas, mencionó la inauguración de un servicio de internet en el Valle de la Luna, en Ischigualasto, junto con representantes de la empresa Telefónica.
Después de esa actividad, la comitiva regresó a Valle Fértil para participar de otras inauguraciones. El grupo tenía previsto continuar con su agenda y regresar a San Juan, ya que al día siguiente debía viajar a Iglesia, en el marco de un fin de semana largo.
Según relató, durante la visita les habían preparado un almuerzo, pero decidieron no quedarse porque tenían poco tiempo. Finalmente, fueron hasta la Municipalidad, comieron algo rápido y emprendieron el regreso.
Fue durante ese trayecto cuando ocurrió el accidente que cambió sus vidas.
Gioja recordó que el helicóptero tocó un cable de una línea eléctrica con el rotor y cayó de manera inmediata. El impacto fue tan repentino que los ocupantes quedaron expuestos a una situación de extrema gravedad.
“Habíamos ido a inaugurar unas cosas, teníamos que volver y ahí pasó lo que pasó. El rotor tocó un cable y se vino abajo inmediatamente”, relató al reconstruir aquel momento.
La caída dejó a varios integrantes de la comitiva con lesiones de distinta consideración. El entonces gobernador sufrió heridas graves y debió ser trasladado para recibir atención médica urgente.
El impacto, la caída y los recuerdos que permanecieron
Entre los detalles que pudo reconstruir, Gioja recordó que no llevaba colocado el cinturón de seguridad. A su lado viajaba Margarita Ferrá de Bartol, quien, según relató, sí lo tenía puesto.
El exmandatario explicó que, cuando el helicóptero comenzó a perder estabilidad después de que el rotor tocara el cable, la cabina empezó a moverse violentamente y él fue desplazado de un lado al otro.
En medio del impacto, salió despedido por la puerta derecha y terminó a unos cinco o seis metros del helicóptero, tendido en el suelo.
“Cuando pega del lado que veníamos nosotros, a mí me tira, rompo la puerta derecha y aparezco a cinco o seis metros del helicóptero, tirado en el piso”, recordó.
Gioja no aseguró que la falta de cinturón haya sido la causa de su supervivencia, pero comparó su situación con la de Margarita, quien llevaba puesto el dispositivo de seguridad y sufrió consecuencias fatales en el accidente.
Entre los recuerdos que conserva de los instantes posteriores al impacto, mencionó la llegada de personas que se acercaron para asistirlo. Recordó especialmente a un hombre que le limpiaba la cara y le sacaba la tierra que tenía encima.
También evocó la intervención de Freddy, integrante de su entorno de seguridad, quien llegó acompañado por González, otro miembro de la custodia. Ambos lo ayudaron a trasladarse en una camioneta.
Luego fue llevado al hospital de Valle Fértil, donde recibió las primeras atenciones. Allí, recordó, le rompieron la camisa para poder quitársela y asistirlo.
Pese a la gravedad de las lesiones, algunos de esos momentos permanecieron en su memoria con el paso de los años.
El último recuerdo antes de perder el conocimiento
Uno de los pasajes más conmovedores de su relato estuvo relacionado con el traslado desde Valle Fértil hacia la ciudad de San Juan y el encuentro con su familia.
Gioja explicó que, antes de ser llevado a Buenos Aires, tuvo un breve período de conciencia durante el traslado en helicóptero. Fue entonces cuando pudo ver a sus familiares.
Recordó especialmente la presencia de su hija, a quien pudo abrazar y sostener. Según contó, ella subió a la ambulancia junto a él cuando llegaron al hospital.
También conservó en la memoria la imagen de la gente que se había acercado al centro de salud y que aplaudía a su llegada.
“Yo la última cosa que vi fue cuando llego consciente en el helicóptero que me trae de Valle Fértil. Ahí veo a mi familia, me acuerdo que agarré a mi hija y no se la solté”, relató.
Sin embargo, poco después volvió a perder el conocimiento. A partir de ese momento, no recuerda lo que sucedió durante buena parte de su permanencia en San Juan ni las circunstancias que rodearon las primeras horas de su atención médica.
El exgobernador explicó que recuperó la conciencia en Buenos Aires, aproximadamente un mes después.
“Yo el tiempo que estuve en San Juan, antes de que me llevaran al Hospital Italiano, estaba sin conocimiento. No me acuerdo de nada, no viví nada de nada”, contó.
Su relato permite dimensionar la gravedad del cuadro que atravesó y el largo período durante el cual permaneció inconsciente antes de comenzar a recuperarse.
La internación en Buenos Aires y la decisión de volver a caminar
Después de las primeras atenciones en San Juan, Gioja fue trasladado al Hospital Italiano de Buenos Aires, donde permaneció internado y comenzó un proceso de recuperación que se extendió durante varias semanas.
La terapia intensiva se convirtió en una de las etapas más difíciles de su internación. Al recordar esa experiencia, describió el desgaste emocional que le provocaba permanecer en un sector donde los pacientes atravesaban situaciones críticas.
“Yo estaba en terapia intensiva y la verdad que ya estaba cansado. En terapia se muere el de al lado, sentís que lloran. Ahí no hay día y no hay noche”, relató.
Durante ese período estableció una relación de confianza con el médico responsable del área, San Román, a quien recordó con especial afecto.
En un momento, le planteó que quería salir de la terapia intensiva. El médico le explicó que podían evaluar su pase a terapia intermedia, pero Gioja no estaba convencido de que ese cambio mejorara su situación.
Según contó, fue entonces cuando el profesional le propuso una condición: si lograba salir caminando, podría irse.
La respuesta del médico se convirtió en un desafío personal para el exgobernador, que hasta entonces había conseguido ponerse de pie, pero todavía no podía caminar por sus propios medios.
“Agarré la silla de ruedas de andador y empecé a caminar por los pasillos. Antes no caminaba, me paraba, pero no caminaba. Y empecé a caminar y salí caminando”, recordó.
Ese momento representó un avance importante en su rehabilitación. Sin embargo, todavía debía permanecer en Buenos Aires para continuar con el tratamiento y recuperar parte de la movilidad.
Gioja explicó que, una vez que recibió el alta de internación, tuvo que quedarse entre 15 y 20 días más en la capital del país porque aún no estaba en condiciones de regresar a San Juan.
Durante ese período continuó con la rehabilitación y recibió la asistencia de profesionales que lo atendían mientras permanecía fuera del hospital.
También recordó que pudo alojarse temporalmente en un establecimiento vinculado al colegio de su hija, en un lugar donde residían religiosas que se encontraban de vacaciones.
Finalmente, en enero de 2014, regresó a San Juan. Describió aquella vuelta como una experiencia muy emocionante, después de meses marcados por la incertidumbre, la internación y el esfuerzo por recuperarse.
Las secuelas que dejó el accidente
Consultado sobre las consecuencias físicas del siniestro, Gioja reconoció que el accidente le dejó secuelas. Aunque no profundizó en todos los efectos que tuvo sobre su salud, volvió a poner el foco en la magnitud del impacto y en las circunstancias que rodearon su supervivencia.
El exgobernador recordó que fue despedido del helicóptero y terminó a varios metros de la aeronave. Esa caída, sumada a las graves lesiones que sufrió, marcó el comienzo de un proceso de recuperación que demandó tiempo, asistencia médica y rehabilitación.
La recuperación también implicó aprender a convivir con las limitaciones que le quedaron después del accidente y reorganizar su vida cotidiana.
Su testimonio refleja que el regreso a San Juan no significó simplemente el final de una internación, sino el comienzo de una nueva etapa, en la que debió recuperar fuerzas y adaptarse a una realidad distinta de la que había tenido antes del 11 de octubre de 2013.
La fe, las oraciones y el acompañamiento de la gente
Durante la entrevista, Gioja también se refirió al acompañamiento espiritual que recibió mientras permanecía internado. En aquellos días, familiares, amigos y ciudadanos impulsaron cadenas de oración y expresiones de apoyo por su recuperación.
Sin embargo, explicó que no pudo vivir directamente muchas de esas manifestaciones porque permaneció inconsciente durante una parte importante de su internación en San Juan.
Aun así, sostuvo que la fe siempre formó parte de su vida y que continúa siendo un elemento importante para enfrentar las dificultades.
“Siempre tengo fe, hermano, soy un tipo de fe. El de arriba siempre, digo, te aprieta, pero no te ahorca. Siempre te ayuda”, expresó.
Para el exgobernador, el acompañamiento de la gente también se manifiesta de distintas maneras: en una palabra de aliento, en la presencia de los seres queridos o en la capacidad de transmitir fuerzas a quien atraviesa un momento difícil.
En ese sentido, destacó la importancia de no rendirse y de mantener la voluntad de seguir adelante, incluso cuando las circunstancias parecen adversas.
“El darte ánimo, el no entregarte nunca, el meterle para adelante siempre”, señaló al describir las distintas formas en que una persona puede ayudar a otra a sobreponerse.
La fe, según explicó, no estuvo asociada únicamente con el hecho de haber sobrevivido, sino también con la convicción de que siempre es posible volver a intentarlo y continuar construyendo a pesar de las dificultades.
El dolor por la pérdida de Margarita y Daniel
El recuerdo del accidente también estuvo atravesado por el involucramiento de dos personas que formaban parte de su entorno y con quienes compartía una relación cercana: Margarita Ferrá de Bartol y Daniel Tomas.
Al hablar de ellos, Gioja dejó de lado los aspectos médicos y políticos del episodio para referirse al vínculo personal que los unía.
Describió a Margarita como una excelente compañera y recordó a Daniel como alguien a quien consideraba prácticamente un hermano menor.
“Eran dos compañerazos. Margarita era excelente y Daniel era el hermano menor nuestro. Era como un hermano”, expresó.
En la conversación se aclaró que Daniel falleció tiempo después del accidente. Gioja reconoció que esa pérdida también lo afectó profundamente, al igual que lo ocurrido con Margarita.
A trece años del siniestro, sostuvo que el paso del tiempo modifica la manera en que se recuerda una experiencia traumática. Hay momentos en los que prefiere no volver sobre lo sucedido, aunque sabe que el episodio permanece presente en su historia personal.
“Pasan los años y vos te vas olvidando, pero siempre está ahí. Por ahí no te querés acordar, pero bueno, pasó, pasó, ya está”, manifestó.
Sus palabras reflejan una forma de convivir con el recuerdo: sin negar el dolor ni las consecuencias de lo sucedido, pero procurando seguir adelante y valorar el tiempo que tiene por delante.
La llegada a San Juan y el recuerdo de un regreso emocionante
Otro de los momentos que Gioja evocó fue el regreso a la provincia después de permanecer internado en Buenos Aires.
Explicó que estaba desesperado por volver y que no habían anunciado públicamente el momento de su llegada. A pesar de eso, una multitud se congregó a lo largo del recorrido para recibirlo.
El exgobernador recordó que aquella jornada comenzó con una fuerte tormenta que parecía complicar la salida. Las condiciones meteorológicas impedían concretar el traslado, lo que generaba preocupación porque todavía debía continuar su recuperación en San Juan.
Sin embargo, con el paso de las horas, el tiempo comenzó a mejorar.
“Esa mañana llovía una tormentona. Habían cerrado Aeroparque y yo decía: ‘No puede ser. Y vos sabés que se empezó a limpiar, se abrió y pudimos salir”, contó.
Finalmente, el traslado pudo realizarse y Gioja regresó a la provincia, donde lo esperaba una multitud.
Para él, aquel recibimiento fue una muestra del afecto y el acompañamiento que había recibido durante los meses más difíciles. La emoción de volver a su tierra después de la internación quedó entre los recuerdos más significativos de su recuperación.
Al volver sobre esa experiencia, relacionó nuevamente lo vivido con su fe y con la importancia de conservar la esperanza.
“La fe mueve montañas, hermano, y nunca hay que bajar los brazos. Vamos a salir, vamos a salir y vamos a salir”, afirmó.
Los profesionales que lo asistieron y el pedido de volver al Hospital Rawson
Gioja también recordó a quienes participaron de la asistencia médica durante el traslado desde Valle Fértil y en las primeras etapas de su recuperación.
Entre ellos mencionó al médico Matías Espejo (actual intendente de Jáchal), quien viajaba en el helicóptero y era su médico personal. También hizo referencia a otros integrantes de la comitiva y del equipo de seguridad que resultaron afectados por el accidente y debieron recibir atención.
En relación con la atención que recibió en San Juan, destacó que quería ser trasladado al Hospital Rawson y recordó haberle pedido a Walter Gallardo, piloto de helicóptero, que lo llevara allí.
El exgobernador mantuvo presente el recuerdo de los profesionales que intervinieron en los momentos posteriores al siniestro y de las personas que lo acompañaron durante su recuperación.
Aunque gran parte de ese período transcurrió mientras permanecía inconsciente, los recuerdos que conserva de los momentos en los que pudo comunicarse con su familia, recibir asistencia y comenzar a caminar forman parte central de su relato.
Trece años después, agradecer cada día
A más de una década del accidente, Gioja considera que la principal enseñanza que le dejó aquella experiencia es la necesidad de no dar por sentado el tiempo ni las oportunidades que ofrece cada jornada.
Su reflexión no se limita a la supervivencia ni a la recuperación física. También incluye la importancia de cuidar la salud, reorganizar las prioridades y cumplir los objetivos personales que cada uno se propone.
A los 13 años de aquel episodio, el exgobernador aseguró que procura agradecer cada día que comienza y aprovecharlo para seguir adelante.
“Cada vez que me despierto, agradezco por un día más, hermano. Para disfrutar y para construir. expresó al cerrar el recuerdo.
La frase sintetiza el sentido que hoy le atribuye a lo ocurrido en Valle Fértil: una experiencia dolorosa que dejó pérdidas irreparables y secuelas, pero que también lo llevó a modificar su manera de vivir y a valorar de otra forma aquello que muchas veces parece cotidiano.
Trece años después, el accidente sigue formando parte de su historia. Sin embargo, al recordarlo, Gioja elige destacar la posibilidad de continuar, el afecto recibido, la fe y la oportunidad de levantarse cada mañana con nuevos objetivos.
Por Omar Andrada (ZONDA)


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