Boom turístico en Valle Fértil: el paradisíaco Astica

Turismo 22/02/2021 Por Infovallefertil
Una caminata de varios kilómetros -por una huella y bordeando el río, disfrutando de un paisaje único donde resuenan los pájaros y hay una vegetación tupida y variada- desemboca en las cascadas de las Sierras de Elizondo y las Sierras de Riveros. Es una invitación de dos lugareños para descubrir esta verdadera maravilla de la naturaleza.
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Así como los textos bíblicos describen al Edén como "ese jardín en el que los parques y las plantas de todas las especies embellecen el paisaje, hay animales por doquier y las criaturas voladoras surcan los cielos, y las aguas del río riegan el suelo''; palabras más palabras menos, bien podría ser la definición de toda la zona que lleva a las cascadas en Astica. Es que allí, la naturaleza se manifiesta en su máximo esplendor. Y tiene una razón de ser: por ser parte de lo que los lugareños llaman "la franja chaqueña'' -en realidad los geólogos y biólogos les han explicado que las sierras de Valle Fértil forman parte del sistema orográfico de las Sierras Pampeanas que incluye a buena parte de Astica por lo que allí hay un microclima privilegiado- abunda la vegetación y la fauna. Es, en definitiva, un verdadero paraíso, ubicado a poco más de 200 kilómetros de la capital sanjuanina y a 41 de distancia de San Agustín.

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Su emplazamiento tiene tantos años como la tierra. Y su descubrimiento, no es novedad para quien ha vivido y crecido en las sierras vallistas. Pero hay un detalle. Fueron dos lugareños los que decidieron hace poco más de cinco años, darles a estas cascadas un fin turístico, convertirlo en tesoro apetecible para los curiosos. Ellos buscaban una razón para que los viajeros hicieran un alto en el camino y permanecieran aunque sea algunas horas en el pueblo. Y lo lograron con sus caminatas. Actualmente las cascadas son uno de los lugares más elegidos para visitar en la provincia, según lo consigna la propia ministra de Turismo Claudia Grynszpan.

Duilio Riveros y su coequiper, Orlando Figueroa, los responsables del único emprendimiento que hace estas travesías de senderismo, lo celebran pero también celan ese espacio que asumen como propio. Temen que la afluencia de un turismo descontrolado y sin guías, pueda afectar el lugar. Por eso, hasta se han ofrecido a ayudar para mantenerlo intacto, como la naturaleza, lo ha delineado. 

Agua al final del camino
Las cascadas son las protagonistas de esta propuesta. En principio se recorren tres, dos en las Sierras Riveros y una más en la entrada de la Sierra de Elizondo. Aunque nobleza obliga decirlo, hay al menos dos afluentes de agua más, si se sigue el recorrido. Claro que lo que más promueven son las tres primeras que ya implican varias horas de actividad. Pero que pueden hacerse en el mismo día.

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Desde el punto de partida -de la oficina de Aventura Astica sobre la ruta 510 se llega hasta el Portón de la Quebrada- hay que caminar 6 kilómetros y luego desviarse unos metros más para encontrarse con primera cascada, que es una de las de la Sierra de Elizondo. Por supuesto que habrá que seguir un poco más hasta encontrar las dos restantes.

Nobleza obliga decirlo, la caminata es larga y no es para cualquiera. Si bien no es requisito ser un experto en ni estar entrenado, la experiencia implica una mínima destreza para poder sortear cauces de agua, rocas y el paso sostenido por una huella que no siempre está visible. De todos modos, el trayecto se hace ameno porque se va oliendo plantas y aprendiendo de sus propiedades curativas o encontrando variedades que sirven para calmar penas y dolores y se va observando especies animales que sorprenden en el camino. Lo mejor de todo es el final de cada tramo, cuando emerge de la roca esa bocanada de agua, que refresca, sin lugar a dudas el ambiente y que termina en un espejo de agua en el que se puede bañar sin problemas. Prometen que el agua no es tan fría. Y se disfruta muchísimo.


"El lugar tiene mucho por descubrir y disfrutar. Si uno piensa que todo el recorrido está enclavado en el medio de la Franja Chaqueña, ya se abre un universo único con muchísima vegetación y animales. A lo largo del camino se pueden apreciar hierbas aromáticas como incayuyo, poleo, jarilla, salvia morada, saliva blanca, menta, ruda, entre muchas más, cactus, la rareza de los Quebrachos Blancos mezclados con los Quebrachos Colorados. Hay Molle dulce, Tala, Garabato, Algarrobos. Además de los animales, desde pájaros de todo tipo como benteveo, zorzal, reinamora, el rey del bosque, cóndores hasta reptiles y pumas. Y como si todo esto fuera poco, hay que aclarar que el agua es de vertiente, no es de deshielos, entonces se puede beber directamente con la mano porque es agua sana, no está contaminada. Es tan rica que no hace falta llevar dotaciones de agua mineral, porque basta con beber la que nos ofrece la naturaleza''. describe Riveros parte de lo que relata en el recorrido que además se ameniza con anécdotas e historias de los primeros habitantes y del lugar. Es que la travesía tiene propuestas para todo tipo de turistas porque tiene un contenido cultural. Por ejemplo, parte de la caminata pasa por la gruta de la Virgen de Lourdes y por las ruinas de los antiguos habitantes entonces se aprovecha para contar sobre su modo de vida.

"Vale la pena'', es la conclusión a la que llega la mayoría, por no decir todos, los que se animan a transitar esta aventura en el paraíso.

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Aquí me quedo

Duilio Riveros cuenta que deambuló por San Juan e inclusive por varias provincias, hasta que un día decidió volver a su Valle Fértil, convencido que era su lugar en el mundo. Duilio nació y creció en las sierras de Elizondo, al igual que Orlando Figueroa. Es por eso que conocen cada rincón. 

Como artesano -Riveros trabaja las maderas, logrando desde cartelería hasta muebles y tablas de madera- tenía muchos contactos con la gente del lugar y veía que los turistas quizás pasaban por Astica, hacían un alto en el camino para dar una vuelta y seguían viaje hasta San Agustín de Valle Fértil. Por eso con su socio pensó en las cascadas como "anzuelo'', ya que hasta ese momento nadie en el lugar había ni siquiera imaginado lo que podría lograrse si se desarrollaba como producto turístico. 

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Lo primero que hicieron fue hacer el recorrido e inscribirse en el municipio y en la provincia como los responsables de estas caminatas bajo el nombre de su propuesta: Aventura Astica. Hace cinco años recibieron un subsidio del Estado como emprendedores turísticos pero además quisieron hacer capacitaciones de todos los temas (desde primeros auxilios hasta atención al público, rappel y senderismo) para fortalecer el negocio. Y así empezaron, no sin inconvenientes. De a poco, el lugar comenzó a hacerse conocido.

"Este es un emprendimiento familiar, tanto de los Figueroa como de los Riveros. Participan nuestras esposas y nuestros hijos. Ahora que la gente comenzó a escuchar del lugar, nos propusimos sumar a un grupo de jóvenes astiqueños, entre 18 y 20 años, para que nos ayuden guiando las caminatas. Ya son 9 los guías y tres personas más trabajan en la oficina que tenemos en el pueblo. Es más estamos buscando más chicas porque como el 90 por ciento de las visitantes son mujeres, consideramos que pueden ser las mejores anfitrionas para acompañarlas en el recorrido'', cuentan los emprendedores que ha probado algunas alternativas para enriquecer y diversificar la propuesta, como las actividades con niños y adolescentes para que vivencien un día de campo (aprendiendo a ensillar caballos, burros y mulas) pero que la pandemia terminó por caducarlas.

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 Por el momento solo ofrecen la caminata y la posibilidad de pernoctar una noche en un terreno en la quebrada (Ver Opción bajo las estrellas). Pero además están pensando en lugares dónde podrían ubicar una tirolesa e incluso diagramar visitas en bicicletas por el pueblo de Astica, contando historias de la iglesia centenaria, la plaza, los miradores, la escuela y las artesanas que tejen, hacen quesillo o preparan el dulce de cidra, ese fruto nativo del Valle. Mientras tanto, en verano pero también en invierno -porque sigue ofreciendo un paisaje único- viven de los turistas que visitan las cascadas.

"Este es un lugar único. Y es tal el compromiso con esta tierra que nosotros, de alguna manera, nos sentimos custodios. Lo único que pretendemos es que la gente lo cuide para que se mantenga como está, para que no se contamine ni se desforeste. Por eso, somos celosos de quien entra por su cuenta porque no sabemos si puede llevarse una planta, una cactus o una piedra, cuando nada de eso está permitido porque la zona es una reserva provincial desde hace por lo menos 50 años. Nos hemos ofrecido a que nos capaciten para ayudar a controlar y preservar las cascadas'', dice convencido de su rol, Figueroa.

Para contactar a Aventura Astica, solo basta buscarlos en Facebook, con esa denominación. Por esa vía, se hacen las reservas.

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 Para saber más

La caminata es de mediana dificultad porque el terreno no es llano, hay algunos obstáculos como bajadas de agua, hay que sortear rocas y por zonas de piedra y arena. Los guías ayudan a pasar por los diferentes cambios del camino y siempre están dispuestos a dar una mano si la persona tiene miedo o dificultad para continuar. No permiten ingresar bicicletas ni otro tipo de vehículo o movilidad.

La máxima altura que se alcanza con el recorrido son los 1000 metros sobre el nivel del mar.

Antes de salir hay un protocolo que cumplir: se toma la temperatura y se anotan los datos personales de cada turista. Además se hace un cuestionario breve de su estado de salud, ya que si bien desde la organización llevan un botiquín y pueden dar los primeros auxilios ante algún inconveniente, no hay personal médico que acompañe. Si están protegidos por un seguro que solo incluye a personas de 14 a 65 años, por lo que si hay niños que quieran participar de la travesía, pueden hacerlo si sus padres firman un documento que se hacen cargo de su cuidado. 

El horario de salida generalmente es a las 8 (para eso se reúnen una hora antes) y la vuelta es sobre las 17-18 horas, cuando baja el sol.

Antes de salir se sirve un desayuno campestre que incluye una infusión con hierbas aromáticas y sopaipillas. El almuerzo, las colaciones y la merienda las tiene que llevar cada persona por su cuenta.

La duración del recorrido depende de los integrantes del grupo. En general se tarda de 2 horas en llegar a la primer cascada. 

Hay que llevar un calzado cómodo y apto para este tipo de actividad. También repelente y protector solar. Una de las mayores atenciones que se presta es que nadie se insole.

Desde Aventura Astica no recomiendan hacer este recorrido sin un guía o baqueano con conocimientos y capacitación, dado que el camino presenta dificultades, las personas que no conocen pueden perderse, pueden tener que enfrentarse a animales y hasta crecidas del río o tormentas que sorprendan en medio del camino. Un anfitrión puede aconsejarlos en caso de que tengan un accidente, una caída u otros riesgos. También en la zona, es factible que la persona pueda apunarse. El emprendimiento lleva para sus clientes elementos de seguridad y un botiquín.

La travesía por las Tres Cataratas tiene un valor de 800 pesos por persona.

 
Opción bajo las estrellas
Siempre y cuando el clima lo permita y se consigan todas los permisos de pernocte -por parte del municipio de Valle Fértil y de Ambiente, según consignan los emprendedores de Aventura Astica- se puede contratar el paquete de dos días y una noche. Esto implica, hacer la caminata, disfrutar de las Tres Cascadas pero también armar la carpa para dormir bajo las estrellas.

Quien contrata esta propuesta, a diferencia de la caminata común, recorre cinco cascadas. Y tiene un plus más, hace rappel, esa actividad para descender y ascender por superficies verticales, en este caso paralelas a las cascadas, ayudándose por un sistema de cuerdas.

El precio -2800 pesos- incluye el guía, la asistencia, un baqueano que traslada las pertenencias hasta el campamento y algunas comidas como una merienda y desayuno campestre y la cena (que puede ser asado o chivo). No contempla ni el alquiler de las carpas ni otros insumos.

Solo se hace con reserva y hay un cupo previsto de 15 personas.

Nota publicada en Diario de Cuyo

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