TESITURA POLÍTICA EN VALLE FÉRTIL: PODER DISPERSO, RESPONSABILIDADES AUSENTES
Cada actor intenta posicionarse, cada dirigente busca instalarse, cada funcionario parece tener su propio libreto. Pero cuando todos hablan y nadie ordena, lo que queda es una sensación que ya no es solo análisis político: es percepción social.
La cadena de mando está desvirtuada.
Cuando la cadena de mando se rompe, lo que se rompe también es la autoridad del gobierno. Pero vamos por partes para que se entienda mejor.
Ejecutivo municipal: cuando el poder se vuelve difuso
La pregunta que empieza a escucharse cada vez con más frecuencia en Valle Fértil es tan simple como incómoda:
¿Quién conduce realmente el municipio?
Porque mientras la gestión enfrenta problemas concretos —servicios deteriorados, obras demoradas, reclamos que se acumulan— aparece un secretario de Obras que parece haber confundido su rol institucional con el de precandidato en campaña permanente.
Sus últimas declaraciones pretendieron instalarse como revelaciones explosivas. Buscaban impacto político, ruido mediático, posicionamiento.
El problema fue que nadie las tomó demasiado en serio. E incluso, dejó mal parado al espacio del que viene.
En política hay algo peor que la crítica: la indiferencia.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
No es ilegal que un funcionario tenga aspiraciones políticas por supuesto que es lo que debe ocurrir en algún momento.
Pero es importante remarcar que es peligroso cuando esas aspiraciones empiezan a desordenar el funcionamiento del gobierno. Cuando un secretario habla como candidato, otro funcionario empieza a moverse como operador, y un tercero juega su propia estrategia, lo que queda en evidencia es que la conducción se volvió difusa.
Eso solo refrenda una cosa, la autoridad política empieza a evaporarse.
Por eso la pregunta vuelve, una y otra vez, en la conversación cotidiana de los vecinos:
O peor aún:
¿El intendente decidió correrse del centro de la escena y administrar los últimos tramos de su mandato sin ejercer plenamente el poder?
La síntesis popular es brutal, pero precisa:
“Hay muchos caciques y pocos indios.”
El segundo capitulo de esta nota lo ocupa otro órgano central de los destinos de los vallistos.
El “Honorable” Concejo Deliberante
Cuando se cuestiona el honorable, ya es grave. La impronta de este concejo ha dejado en evidencia que tiene una sola política de funcionamiento, la del comentario sin acción.
Si el Ejecutivo muestra señales de desorden, el poder legislativo municipal tampoco parece ofrecer demasiada solidez institucional.
Están más pendientes de postear en redes que de cumplir su rol. La situación vinculada a un espacio público —el kiosco de la plaza— fue un reclamo en redes sociales.
Un concejal tiene facultades claras:
Cuando el control institucional se reemplaza por un posteo, lo que queda expuesto no es compromiso: es debilidad política.
Pero la incoherencia se volvió todavía más evidente cuando otro episodio marcó lo anteriormente expresado: la polémica licitación del camping municipal.
Ahí no hubo publicaciones indignadas.
Y en política el silencio raramente es neutral.
Generalmente se interpreta de una sola manera: comodidad, conveniencia o complicidad, y porque no, negociación. Una práctica que lamentablemente Valle Fértil ya conoce.
Lo preocupante es que este comportamiento no es nuevo en la política departamental.
En la denuncia por presunta malversación presentada en 2023, el mismo patrón quedó al descubierto: concejales que debían ejercer control terminaron adoptando una prudencia tan extrema que terminó pareciendo obediencia política.
Bancas que se posicionaban como opositores, terminaron funcionando con una docilidad sorprendente frente al esquema político que en aquel momento respondía al entonces intendente y hoy actual diputado.
Por eso la pregunta vuelve a instalarse con fuerza:
¿Se está repitiendo la misma historia con distintos protagonistas?
Sigamos analizando las partes de este escenario tan confuso como interesante de evaluar.
Una Oposición Que Tampoco Logra Ordenarse
Del otro lado del tablero político la situación tampoco ofrece demasiadas certezas.
La oposición vinculada al oficialismo provincial aparece fragmentada, atravesada por internas y desconfianzas.
Se habla de traiciones.
Se habla de falta de convicción.
Se habla de dirigentes más preocupados por su lugar personal que por construir un proyecto colectivo.
En ese escenario quedan bajo observación dos figuras del Concejo: el edil identificado políticamente con el gobernador Marcelo Orrego y una concejal que parece decidida a disputar protagonismo dentro de la conducción bloquista.
Durante dos años, el comportamiento político de ambos ha sido leído por muchos como más cercano al intendente que al espacio político que dicen representar.
¿Tomarán posición este año o continuarán navegando en esa zona gris donde nadie termina de saber para quién juegan?
Mientras los titubeos y la ambigüedad invaden a las figuras elegidas por el voto popular aparece una nueva novedad, resistida, pero decidida a figurar.
El regreso de un viejo actor
Como si la gestión cotidiana pudiera esperar, empiezan a moverse las piezas del tablero electoral.
En ese movimiento vuelve a aparecer un nombre conocido: el del actual diputado y ex intendente. Deja trascender que quiere volver a jugar políticamente en Valle Fértil.
Pero lo haría sin el respaldo estructural del PJ, explorando un acercamiento al espacio Producción y Trabajo, bajo el liderazgo local vinculado a la figura del coordinador del parque .
El movimiento genera interrogantes inevitables.
Muchos lo leen como otra jugada de supervivencia política, una nueva reubicación dentro del tablero.
Si ese acercamiento prospera, el esquema podría complejizarse aún más: un armado donde Producción y Trabajo lo sume y eventualmente articule con La Libertad Avanza.
En términos electorales podría ser una jugada inteligente.
Pero también abre una incógnita difícil de ignorar.
La impronta política del coordinador del parque viene construyéndose sobre un trípode bastante claro: gestión, iniciativa y renovación generacional.
¿Estará dispuesto a ceder espacio a uno de los dirigentes del viejo esquema político de Valle Fértil? Todo indicaría que puede ser posible bajo condiciones claras.
Lo real de todo esto es que mientras la política discute el 2027, la gente vive 2026.
Mientras estas especulaciones recorren pasillos políticos y sobremesas partidarias, hay una realidad que sigue golpeando todos los días en la vida cotidiana de los vecinos.
Calles deterioradas.
Servicios que funcionan a medias.
Obras que se anuncian más de lo que se concretan.
La política ya está discutiendo las candidaturas de 2027.
La gente todavía espera soluciones en 2026.
La experiencia enseña algo que muchos dirigentes parecen olvidar con demasiada facilidad:
Cuando la política se obsesiona con el calendario electoral antes de resolver los problemas reales, los nombres crecen… pero la confianza de la gente se achica.
En Valle Fértil, ese proceso ya empezó a notarse...
Por Lautaro Costa.
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