Gauchos de Valle Fértil rumbo a la Cabalgata de Fe de la Difunta Correa
El viaje comenzó el 25 de marzo a las 6:00 de la mañana, con una ceremonia de partida desde la pintoresca capilla Nuestra Señora del Valle, un lugar que no solo es un ícono local, sino también un símbolo de la devoción y la cultura gaucha.
Día 1: Chucuma a Marayes
La primera etapa llevó a los gauchos y paisanas a Marayes, una localidad situada en un paraje natural espléndido. Al llegar, se realizó una merecida parada, donde los caballos y mulas, que a lo largo del trayecto habían soportado el peso de sus jinetes y la emoción de la travesía, encontraron un respiro. Esta pausa fue crucial no solo para los animales, sino también para los participantes, quienes pudieron reponer energía.
Durante esta parada en Marayes, se incorporaron a la agrupación los encargados de la logística. Este equipo, fundamental para el éxito del viaje, incluía cocineros, quienes comenzaron a preparar una cena que homenajearía las tradiciones culinarias de la región. La noche se llenó de alegría y camaradería, con guitarreadas que resonaban entre las montañas, donde los gauchos, instrumentos en mano, compartieron relatos y canciones que evocaban la historia y las costumbres de sus ancestros.
Día 2: Marayes a Bermejo
El 26 de marzo, la agrupación retomó su camino de Marayes hacia Bermejo. La travesía se desarrolló en un escenario natural impresionante, donde los paisajes de montañas y vegetación xerófila ofrecían un bello telón de fondo. Se esperaba que su llegada a Bermejo ocurriera alrededor del mediodía. Al llegar, los participantes se deleitarán con un abundante almuerzo que resalta la cocina regional, con platos típicos que no solo nutren el cuerpo, sino que también alimentan el espíritu gaucho.
La tarde, permite a los cabalgantes descansar y reponer fuerzas. Sin embargo, el espíritu comunitario característico de la cabalgata nunca se detiene. Los gauchos y paisanas comienzan a prepararse para la siguiente celebración, que tendría lugar en el puesto del Pocho, situado en la recta de Bermejo.
Este punto de encuentro no solo sería un merecido cierre para ese día, sino también un espacio de conexión donde el asado, ese plato emblemático de la cultura gaucha, se convertiría en el centro de la celebración. Además, grupos de artistas locales se presentarían esa noche, aportando un toque cultural y festivo a la reunión, enriqueciendo el evento con danzas y música.
Día 3: Hacia la Difunta Correa
El sábado 28, la agrupación se prepara para la etapa final que los llevaría hasta un lugar de gran significación: la Difunta Correa, una figura de veneración entre muchos gauchos y habitantes de la región. Sus relatos sobre la difunta, quien simboliza la devoción y el sacrificio, llenan sus corazones de orgullo y respeto. Se prevé que la llegada a este sagrado destino coincidiera con el mediodía, y sería un momento de gran emoción y unión.
Al llegar, se unirían a la cabalgata proveniente de la ciudad de San Juan, lo que transformaría el evento en una masiva expresión cultural. Con sus vestimentas tradicionales, estandartes y banderas ondeando al viento, esta grandiosa procesión se convertiría en un desfile vibrante, donde cada participante no solo representaría su identidad gaucha, sino también la historia y el legado de su tierra.
Este viaje no es una simple cabalgata sino un verdadero viaje al corazón de la cultura gaucha, una inmersión en la historia y la tradición que une a toda una comunidad en torno a la fe, la música, la gastronomía y las maravillosas vistas que solo el paisaje de Valle Fértil puede ofrecer.