“Dayana, si no me devolvés la cadenita llamo al 911″: el increíble caso de la viuda negra colombiana que atacó a un empresario en Puerto Madero
El hombre se creía con suerte. Empresario, sanisidrense, de 69 años de edad, abrió una aplicación de citas en su teléfono el pasado 27 de abril por la tarde en busca de acción. Lo hizo desde su departamento en una torre de Puerto Madero, sobre la calle Juana Manso. Y logró un match: fue con una chica llamada “Dayana”, con quien charló durante el día y acordó encontrarse. A las 22 horas, entusiasmado por los atributos de su cita, la fue a buscar.
Parece un insulto a la imaginación aclarar que “Dayana”, oriunda de Colombia, era una viuda negra. También, que ese trago que le sirvió a su anfitrión con bastante insistencia contenía algún psicofármaco. Las viudas negras, casi siempre, no fallan. Roban. Y en el peor de los casos, matan. El hombre bebió y durmió. Sin embargo, algo no funcionó esta vez.
El hombre despertó a las 3 AM. Al abrir los ojos, notó a “Dayana” encima suyo. La mujer, de 19 años, 50 años más joven que su víctima, lo despertó mientras intentaba birlarle la cadenita de oro 18 kilates que el empresario llevaba en el cuello. La víctima saltó de la cama: todo su departamento estaba revuelto. Fue a su placard a chequear. Faltaban, por ejemplo, sus relojes Rolex, que eran de imitación. Allí, el anfitrión le advirtió: “Dayana, si no me devolvés la cadenita, llamo al 911″.
La cadenita no apareció. El empresario, efectivamente, llamó al 911. Así, la mujer colombiana de 19 años logró un curioso título para la historia criminal reciente: la única viuda negra que despertó a su víctima.
La Policía de la Ciudad llegó al lugar para detenerla allí mismo y requisarla. Le encontraron dos celulares y una cédula colombiana posiblemente falsa con el nombre de “Yessica Dayana Montes Gómez” en la billetera, así como 80 mil pesos. También se halló un preservativo usado en el lugar. En la escalera común del edificio, en un tacho de basura, se encontró una misteriosa jeringa que luego fue peritada por el Laboratorio Químico de la fuerza porteña: contenía lidocaína, un conocido analgésico. Los Rolex falsos, indicó la acusada misma, estaban en la mesita de luz de la víctima.
A fines del mes pasado, la viuda negra “Dayana” fue condenada en la Justicia. Aceptó su culpa con un juicio abreviado en el Tribunal N°25, con un acuerdo entre su abogada particular y la fiscalía de juicio, homologado por el juez Hugo Navarro.
El magistrado valoró, por ejemplo, que la acusada no tenía antecedentes penales en el país y que reconoció el hecho. Así, fue condenada por el delito de robo mediante el empleo de sustancias hipnóticas. La pena: tres años de ejecución condicional
“Dayana”, descubrieron los investigadores, era solo su alias operativo: su nombre real es Karina Osorio Díaz, nacida el 26 de marzo de 2007 en Antioquía. Terminó presa en el penal de mujeres de Ezeiza. De situación migratoria ilegal en el país, se reconoció “asesora de imagen” ante la Justicia.
Quedó libre, dado que su pena era de ejecución condicional. Sin embargo, hay otro punto que consta en el fallo que la condenó: Karina será echada del país, de acuerdo a una resolución firmada por la Dirección Nacional de Migraciones días antes del veredicto. Así, fue entregada a la Policía migratoria. Recuperará la libertad una vez que se vaya de la Argentina.
La expulsión, también, incluye una prohibición explícita de regresar al país. “La obligación de abandonar el territorio nacional y sujetar la condicionalidad de la condena al cumplimiento de la expulsión y prohibición de reingreso” fue también un pedido de la propia fiscalía. El fallo del juez Navarro, por otra parte, no detalla dónd terminó la cadenita del empresario.