Existen miles de pinturas, estatuas, bustos y homenajes repartidos por todo el mundo, pero solo hay una imagen "real" y registrada de José de San Martín. Se trata de un daguerrotipo tomado en París a principios de 1848, poco antes de su partida a Boulogne-sur-Mer y a dos años de su fallecimiento, el cual se conserva como una de las máximas reliquias del Museo Histórico Nacional.
El día que San Martín posó para una foto: el secreto guardado en el Museo Histórico
Según los registros historiográficos del museo, la sesión se concretó en la capital francesa en fechas cercanas al cumpleaños número 70 del Libertador. La tradición oral señala que su hija, Merceditas, lo habría llevado al estudio fotográfico casi mediante un piadoso engaño, logrando que posara para un retratista por última vez en su vida.
El daguerrotipo —técnica pionera de la fotografía que fija la imagen en una placa de cobre cubierta de plata y sensibilizada a la luz— muestra a San Martín ataviado con ropas de época y con la mano introducida en su saco, una postura de tinte napoleónico que respondía a la necesidad técnica de permanecer completamente inmóvil durante el tiempo de exposición. Aunque se realizaron dos tomas en aquella sesión, solo una se conserva de manera original.
A través de un trabajo que combinó la textura, el color y las huellas originales de la pieza histórica con herramientas de Inteligencia Artificial y animación, se logró dar vida a esta histórica captura para simular una entrevista con el prócer. El proyecto busca generar un nexo pedagógico y lúdico entre el presente y las ideas con las que el prócer gobernó Mendoza y gestó la gesta libertadora del continente.