Uñac vs. Gioja vs. Orrego en una carrera de modelos

"El modelo San Juan" por un lado y la "Segunda Reconstrucción" por el otro. Pero la elección de 2023 no será solo una compulsa entre peronistas. Particularidades de unos comicios apasionantes.
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Tiempo atrás una alta figura del oficialismo analizó en una charla de café la eventual candidatura de Sergio Uñac para ir por otro mandato. Bajo su punto de vista -que puede ser el de varios más- el gobernador tendrá que encontrar alguna manera de relanzarse. No solo ofrecer continuidad sino también proponer mejoras en ciertos aspectos de la gestión. Y renovar caras. Aquella conversación disparó una reflexión más profunda.

¿Cuáles son los activos de Uñac para plantearle a la ciudadanía una extensión de cuatro años más? En principio pueden mencionarse tres argumentos bastante evidentes y ya utilizados en el discurso oficial en distintas circunstancias.

 1- En primer lugar Uñac demostró que puede convivir con la adversidad. Primero le tocó gestionar con un gobierno nacional de diferente color político. Pudo sobrellevar los cuatro años desde 2015 hasta 2019 no exento de sobresaltos pero con un nivel de aprobación plasmado en su reelección con el 55 por ciento. Luego le tocó sobrellevar la pandemia, una experiencia traumática que sometió al mundo entero a ensayar decisiones en lo sanitario y lo económico, con alto costo social.

Hay otra adversidad entre líneas que también está marcando el segundo mandato de Uñac y es la inflación galopante que el gobierno de Alberto Fernández no logra atajar. Las restricciones a las importaciones meten ruido por todos lados, desde la industria hasta la minería y la obra pública. El ministro Julio Ortiz Andino reconoció el pasado martes en Paren las Rotativas que la situación está afectando al dique El Tambolar, sin ir más lejos. Pero la provincia no puede hacer demasiado aspaviento. Perteneciendo al mismo espacio justicialista, los trapos sucios se lavan en casa.

2- En segundo lugar Uñac sostuvo la obra pública como herramienta dinamizadora de la economía, aún cuando Nación demoró los desembolsos para rutas nacionales y viviendas durante los años del macrismo. La provincia tuvo espaldas para evitar el parate en medio de la recesión del 2019. A la par se generó una serie de estímulos a la inversión privada a través de créditos subsidiados. Se ajustó a las mineras para apurar planes de exploración y factibilidad. Se generó una serie de eventos con fondos públicos para garantizar el ingreso de turistas. Todo esto tiene lado B, por supuesto.

 3- Pero de todos estos argumentos, el más identitario de Uñac ha sido la denominada "Revolución Deportiva", que es transversal a la obra pública, al turismo y la economía. Es el signo inequívoco de una era. Huelgan las aclaraciones. Hay tantas voces a favor como voces en contra por la dedicación de recursos públicos a esta política de Estado. Llegará el momento de plebiscitarlo en 2023 seguramente.

Internamente el peronismo se entusiasma con parangonar a Uñac con José Luis Gioja. No está asegurada la participación de ninguno de los dos, pero en todos los escenarios imaginados aparecen ambos compitiendo y al mismo tiempo sumándose recíprocamente gracias a la nueva ley de lemas. Lentamente empieza a rodar la compulsa entre 'el modelo San Juan' de uno versus 'la segunda reconstrucción' del otro.

Detrás de las pintadas "Gioja vuelve" está la apelación a aquel plan de gobierno iniciado en 2003 que saneó las cuentas fiscales, enderezó la obra pública parada y también dejó una enmienda constitucional que más adelante será motivo de discusión sobre el alcance de los terceros mandatos. Esa puerta abierta para la re-reelección es la que utilizaría Uñac en 2023 y que el giojismo desde ahora está objetando. A través de esa grieta de carácter político e institucional se abre paso la oposición con mejores chances que en cualquier otra elección de los últimos 20 años.

Porque no será la del 2023 una batalla entre justicialistas solamente. En frente estará Marcelo Orrego con la bandera de la alternancia. ¿Y qué más? Eventualmente tendrá que mostrar un plan de gobierno, presentar equipos. Cuenta con una lucida gestión municipal, ordenada, prolija y aclamada por los vecinos. Tiene posición prominera y es militante del pañuelo celeste, entre otras definiciones políticas relevantes. Pero la falta de un modelo claro, alternativo al de Uñac y al de Gioja, es un flanco susceptible de recibir ataques.

Sin embargo, el principal atributo de Orrego es un activo intangible e intransferible: es relativamente 'nuevo' y representa 'cambio'. En tiempos de hastío -más por las condiciones macroeconómicas que por cualquier otra cosa- el santaluceño puede ofrecerse como la posibilidad del borrón y cuenta nueva. Será seductor para el electorado malhumorado. ¿Será suficiente?

A este escenario posible de tres hay que dejarle espacio para sumar otros actores, entendiendo que cualquier nueva figura que irrumpa en el tablero arrancará con un nivel de conocimiento muy inferior al de Uñac, Gioja y Orrego (en orden indistinto). Esa será otra particularidad de la elección de 2023, en caso de que se confirmen las candidaturas aquí mencionadas: el grado de instalación que poseen.

Todo esto, mechado con el factor nacional. Independientemente de que los comicios sanjuaninos se realizarán en el primer semestre y los presidenciales en el segundo semestre, los climas generados en Buenos Aires llegarán. Tanto Uñac como Gioja cuentan con un repunte gradual de las variables económicas para aliviar las tensiones sociales. Pero es un asunto que los excede ampliamente. Seguirán encendiendo velas para que el superministro Sergio Massa pueda aplanar la inflación. 

Gioja además se acopló al clamor por Cristina 2023, buscando un alineamiento temprano para el año próximo. El sello kirchnerista tiene un núcleo duro y Argentina se enfrenta -como Chile y Brasil, por citar dos ejemplos- a una elección súper polarizada.

Orrego navega en la ola amarilla que hoy lidera las encuestas porteñas de intención de voto. Con dos salvedades. La primera es que en Argentina cada semana es una eternidad. La segunda es que el peronismo sanjuanino, hasta ahora, logró resistir todas las embestidas del macrismo. Final abierto e interesantísimo.


JAQUE MATE: Daniel Tejada

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