El Gobierno quitó el freno a los tubos de aluminio chinos y el impacto llega a Acindar
La administración de Milei resolvió levantar la protección antidumping que regía para los tubos de aluminio usados en distintas actividades productivas. Con esa decisión, volvió a habilitarse el ingreso desde China sin los recargos aplicados en 2020 para sostener el empleo y la producción local.
El principal alcanzado por la medida es Javier Madanes Quintanilla, dueño de Acindar, único oferente de aluminio en la Argentina. En plena pandemia de Covid-19, los recargos llegaron al 75,52% para China, mientras que Brasil quedó incluido en un esquema menor.
La Comisión Nacional de Comercio Exterior revisó el sector y detectó que las importaciones chinas habían caído al 2%, cuando al momento de fijarse el régimen superaban el 30%. La decisión se suma a otras señales de apertura en la política comercial del Gobierno, en una pulseada que también alcanzó a otros empresarios del rubro.
En ese escenario aparece Aluminium Manufacturers Express S.A. (AMEX), que en 2025 pidió evaluar si seguía vigente la protección una vez cumplido el plazo previsto. A partir de ese pedido, el Ministerio de Economía abrió la revisión que terminó esta semana.
El texto también recuerda que Madanes Quintanilla mantiene otros frentes abiertos. Por un lado, avanzó con el despido de obreros de FATE, su empresa ex fabricante de neumáticos devenida en importadora; por el otro, busca conservar la central hidroeléctrica Futaleufú, construida por Aluar, cuya licitación fue extendida hasta fin de año.
En el frente siderúrgico, el último informe de la Cámara Argentina del Acero informó que la producción de acero crudo llegó en mayo a 399.400 toneladas, con una suba del 6,3% frente a abril y del 14% interanual. En cambio, los productos laminados alcanzaron 325.900 toneladas, con una mejora mensual del 27,6%, pero una baja del 1,8% respecto del mismo mes del año pasado y una caída acumulada del 11,4% en los primeros cinco meses del año.
Según datos oficiales de la cámara, China ya representa el 22% de las importaciones argentinas y se consolidó como el principal origen de esos productos. Para Acindar, la proyección de producción para 2026 ronda las 860.000 toneladas, por debajo de las 1.200.000 toneladas anuales que fabricaba hasta 2023.
La baja de volumen responde a paradas intermitentes en la acería de Villa Constitución, con el objetivo de adecuar la producción a la caída de la demanda de la industria y la construcción. Del total previsto, unas 120.000 toneladas irían a exportación y el resto quedaría para el mercado interno.