Rusia: detuvieron a 1.770 personas en marcha opositora a Putín

Mundo 22/04/2021 Por Carlos Rojas
La jornada de protestas se celebró a lo largo de todo el país, desde Vladivostok hasta el mar Báltico. Exigieron que el político encarcelado sea atendido por médicos y puesto en libertad
RUSIA

Al menos 1.770 personas fueron detenidas en las marchas celebradas el miércoles en un centenar de ciudades rusas para exigir la liberación del líder opositor Alexéi Navalny, informó el portal OVD-Info, especializado en el seguimiento de arrestos y la defensa de detenidos.

Según el sitio, que publica la lista de detenidos con nombres y apellidos y el número de las comisarías a las que fueron conducidos, estos datos aún no son definitivos.

El mayor número de detenciones (805) se produjo en San Petersburgo, la segunda ciudad en importancia del país, seguida de Ufá, capital de Bashkiria, (87) y de Sochi, a orillas del mar Negro (50). En Moscú se informaron de al menos 29 detenidos.

La jornada de protestas convocada por la oposición se celebró desde Vladivostok, en el lejano oriente ruso, hasta el Báltico. En Moscú, la más numerosa, congregó a varios miles de personas.

Según las autoridades rusas, las manifestaciones en todo el país lograron reunir a más de 14.000 personas, de ellas 6.500 en Moscú y 4.500 en San Petersburgo.

El equipo de Navalni declaró que esas cifras hay que multiplicarlas por diez.

“Hoy vimos a cientos de miles de maravillosas personas en toda Rusia y en el mundo. Todos exigimos que Navalny sea atendido por médicos y puesto en libertad”, escribió anoche el equipo del opositor en su cuenta de Telegram al hacer una valoración de la jornada.

Los compañeros del encarcelado líder, que desde el 31 de marzo pasado se encuentra en huelga de hambre, denuncian que su estado de salud es extremadamente delicado.

De acuerdo con las autoridades penitenciarias y sus abogados, Navalny, quien exige ver a sus médicos de confianza, se encuentra en un hospital para presos, donde recibe suero y un tratamiento con vitaminas.

El político, de 44 años, tiene una doble hernia y una protusión discal, y ha perdido 16 kilos de peso desde que ingresó en prisión en febrero pasado y 9 desde que se niega a ingerir comida.

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