Sistema electoral: entre dos opciones, la variante que toma vuelo

Es una especie de ley de lemas. Hay dos tribunas en el oficialismo, ya se impone un criterio: los motivos. Las negociaciones que quedan y el manejo de los tiempos.
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Vamos despacio que estoy apurado, cuentan que dijo Napoleón Bonaparte. Lo hizo en relación a su vestimenta, pero comenzó a ser tomado como frase de cabecera y puede cómodamente ser aplicado a la situación política sanjuaninos referida al sistema electoral.

La cosa es así, para una síntesis inicial: el gobierno impulsó la eliminación de las Paso en diciembre, tres fuerzas apelaron a la justicia, que está a punto de pronunciarse definitivamente: y para cuando lo haga, habrá que pisar el acelerador en discutir un nuevo sistema. Para lo que, dato no menor, hacen falta los dos tercios de los votos que el oficialismo únicamente puede alcanzar trazando una alianza. Interna o externa.

Por eso, mientras se aguardan los arbitrarios tiempos procesales, el gobierno quiere ir teniendo listo un criterio. Hacia afuera y hacia adentro. Por afuera, invitando a todas las fuerzas políticas a expresarse en público para conocer cuál es su criterio y para bloquearle la línea discursiva de que “a mí no me convocaron”. También, para sondear posiciones en buscar el voto que les hace falta en el tratamiento parlamentario.

Por dentro, para limar las diferencias de óptica que se han ido expresando en referencia a la conveniencia propia entre un sistema y otro. Están los que piensan que es mejor dejar las cosas como están si la jueza decide avalar la eliminación de las Paso, y están los que piensan que es mejor avanzar a un sistema de lemas camouflado, para lo que hace falta contar con el número en la Legislatura.

Esos distintos criterios, que encolumnan de uno y otro lado a dirigentes importantes a los que Sergio Uñac escucha mucho, es lo que comenzó a tener una resolución. Se empieza a ver un criterio predominante, una idea que ya va tomando forma.

Pero, primero lo primero. Como lo dijo el vicegobernador Gattoni esta semana, la primera novedad deberá surgir del escritorio de la jueza Tetamantti, la magistrada en lo contencioso que tiene los tres expedientes que surgieron como queja frente a la eliminación de las Paso: el giojismo, Juntos por el Cambio y la izquierda.

Si ocurre lo que se prevé –que falle antes de fin de mes y de manera favorable a la eliminación de las Paso- recién ahí se abre el segundo dilema: quedarse como quedaría –es decir sin Paso y con la obligación de cada partido o frente de resolver a sus candidatos en internas- o avanzar a otro esquema. Para lo que hace falta otra ley, lo que abre un nuevo dilema: qué esquema fijar (lemas, colectoras, etc.) y cómo obtener los dos tercios de los votos que hacen falta para modificar una ley sin los 18 meses de antelación, teniendo en cuenta que toda la oposición y el giojismo reclamaron ante la Justicia el cambio anterior, justamente cuando esos dos tercios provocaron una sesión convulsionada.

Aunque nada de todo eso aún efectivamente ocurre, ya hay cartas que se empiezan a ver. Sobre este último número, no parece haber preocupación en el gobierno. De algún lado saldrá: podría ser el giojismo, que ya está dando señales, o alguno de los bloques chicos departamentales. Por eso, lo primero para el gobierno es no provocar a nadie otorgándole status de proyecto oficialista a nada, sólo ideas que van germinando.

Su idea es abrir el debate y escuchar, mal podrían hacerlo con un proyecto sobre la mesa. Tampoco presentarlo bajo la óptica de su conveniencia, porque si efectivamente ocurre, eso por lógica redundaría en inconveniencia ajena. Es decir, de las fuerzas a las que se invita a debatir y que también mirarán su propia conveniencia, pese a las palabras que se usen.

Despejando todas esas cuestiones formales, lo que sí efectivamente existen son esas dos citadas interpretaciones en el oficialismo sobre qué es lo mejor para ellos, y ya hay una de ellas que va prendiendo más fuerte. Sólo –y nada menos- que en el oficialismo, más allá de la impostada preocupación expresada por algunos opositores a Gattoni sobre cómo ya había un proyecto y se enteran por los diarios.

Como lo anunció Daniel Tejada en Canal 13 el lunes pasado, ya hay hasta nombre para el nuevo sistema resultante del intenso debate interno. Se llamaría Lepa, ley de participación ampliada, en referencia sutil al reclamo opositor ante la justicia por que la eliminación de las Paso no garantizaba la participación. Acá sí, sería el mensaje.

En los hechos, es una ley de lemas rebautizada, al estilo 1995. Aquella vez, operó una ley de lemas para todas las categorías provinciales importantes del Ejecutivo, gobernador e intendente. Un ciclo más tarde, en 1999, los lemas operaron sólo para intendentes. Para esta vez, a diferencia de aquellas, se piensa en no sumar a categorías legislativas como diputados o concejales: los primeros se resolverían por sistema D-Hont entre los participantes, los segundos por lista completa del que gane.

Se entiende por lemas a la posibilidad de que por un espacio político vayan varios candidatos, los votos de cada espacio se suman y gana el que reúne mas votos, y el candidato de cada espacio que haya tenido más voluntades.

Es decir que los votos de un candidato se suman al otro del mismo equipo si pierde. Y tiene la virtud de que resuelve internas y general de un solo tirón, justamente operando contra el fastidio de las Paso de ir varias veces a votar sin que se resuelva nada, y garantizando la participación.

Como desde aquella vez, y vaya a saber por qué, la ley de lemas dispone de mala fama, deberán rebautizarla. Nada que genere algún pasivo político a nadie, tema de sólo un día de ponerse colorado. Lo que comienza a hacerse visible en el oficialismo es que se trata del sistema electoral que mejores chances políticas ofrece al espacio. Es la manera de retener votos volátiles, en medio de la gran interna y dispersión del peronismo a nivel nacional, también local.

Eso es lo que piensa un sector de concejeros del gobierno entre los que se encolumnan Alberto Hensel, Mauricio Ibarra o Luis Rueda (que es nada menos que presidente del Bloquismo). Del otro lado, existen quienes sostienen que es mejor dejar el sistema Paso eliminado y forzar a cada partido o frente a resolver candidatos de manera interna, porque entienden que eso perjudicaría a la oposición en su afán de juntarse y tirar juntos frente al oficialismo.

Les generaría dispersión, entienden lo que se anotan en esa línea, entre ellos los diputados Juan Carlos Abarca y Eduardo Cabello, o algún poderoso asesor externo. Otras influyentes voces prefieren aparecer neutrales y escuchar argumentos de uno y otro lado, como el senador Rubén Uñac o el vice Roberto Gattoni (“tengo posición tomada, pero prefiero guardármela para evitar influenciar a nadie”, dijo el martes en Paren).

Visto desde un rincón neutral, parece claro que la ley de lemas (o como se llame) es la mejor salida al laberinto político del oficialismo provincial. Por su potencial de solucionar diferencias en una interna y que esos votos se trasladen al 100% al que gane. Más aún, si el giojismo está en caja, como parece.

Por el contrario, en el oficialismo no parece que la obligación a resolver en una interna les genere división. Hay un líder claro como Marcelo Orrego, capaz de ordenar departamento por departamento, parece indistinto si el candidato es tal o cual. Preguntado así tal vez se entienda mejor: ¿Cuántos votantes basualdistas no votarían a Colombo si la candidata no es Susana Laciar? Se responde sólo.

Claro que el punteo distrito por distrito, en especial Capital y Rawson, son tema para otro comentario.

Por Sebastián Saharrea (Tiempo de San Juan)

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